Si amé la poesía fue porque creí en ustedes porque
quise hacer de lo disperso una sola unidad. Cuántas veces fui de
la puerta al pozo con los ojos cerrados y jamás me equivoqué
porque tenía sed. Y yo creí en los hombres cuando el animal
abrevan cuando duermen sentados la última parte de su
vida. Creí en la mujer con su eterno niño en brazos cuya leche
perdona a la madre, al padre y a su hijo. Creí en el cavador de
pozos cuya vida transcurrió sin dejar huellas andando por debajo
de la tierra, buscando elcauce originario de un río y cuya mirada
orienta aún a los caballos porque conoce la máscara de polvo y de
sudor de la sed. Creí en el eterno captador de venas
ocultas en el nudo apretado de tinieblas que es el
árbol.
Pienso en el poder de mis pocos
objetos que adquieren otro orden al comenzar un poema. Madera
dispersa de un viejo y olvidado naufragio o vaso desenterrado
donde el agua es más fresca.
Ellos son hechos con el polvo de
todos los objetos donde han desaparecido los días
anteriores menos este amanecido y enceguecido resplandor preso
en la telaraña resinosa de un pino.
Cuántas veces se cruzaron
en mí dos o tres objetos haciéndome unir la primera con la última
línea en una imagen indescifrable del lenguaje de las
cosas.
Que otros se dejen arrebatar por las cosas
hechizas. Yo pienso en el trabajo hecho por el buen
utensilio de mango suavizado por el amor más
durable.
Los verdaderos poemas son los
póstumos que se escriben a oscuras con la luz del
relámpago.
Busquemos la llave que el mismo poeta
escondió en lo más visible del árbol ...................... su desnudez de
invierno o en lo más oculto de la raíz ....................... su sombra cuando
florece.
Es bella una página como una mano abierta bajo la
lámpara con que se alumbran las tinieblas del origen la tierra
que un niño al nacer ...................... hace nacer que un
hombre al morir ............ hace
morir
Oigamos su acento más puro ......... el de su propio silencio parecido
al silencio del animal mirando el mundo y sabremos por qué se
vive y se muere. El poeta no alcanzó a decirlo y ése es su mérito
mayor. Abolir el tiempo es escribir un poema
verdadero.
Si un niño entra sin ruido en mi
cuarto es porque me vio cortar una rama florida como si fuera
un ladrón en mi propio jardín. Y es porque he pensado en él al
encender la lámpara. Siempre pienso en alguien al sentarme a la
mesa vacía y más ahora que han florecido los árboles.
Si
un niño entra sin ruido es porque es igual a todos los
poetas quienes recuerdan un solo momento y hacen de todos los
lugares uno solo.
Cuánto se alegra de ver la rama florida en
mi mesa porque toda flor se convierte en su mente en una fruta
madura. Y el niño la olorosa como huele también mi mano. Así
lo he visto hacer con el pan, con el paño que lo cubre, con las
cartas. Y cuánto se alegra de ver todo el jardín en esta sola
flor abierta.
Busco la compañía del agua y de
la tierra y como ya no puedo confundirme con ellas ............. las uno si desposarlas es
coger el barro de que fuimos hechos amasándolo en mis manos hasta
olvidar quién soy.
Yo mezclé la tierra con el agua sin ser
alfarero con una especie de goce doloroso como si debiera
destruir todo lo que hacía con esa pasta sagrada.
Si el poema
no es más que el silencio de todos los poemas la balanza donde se
pesan la luz y el aire con el alma .......... de las piedras la única mirada
que se recobra. Si el poema es eso quisiera ser escrito de
nuevo por la mano que me creó en esta misma página, en esta misma
mesa y con mi lámpara de barro.