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Juan Cameron : Poesía
con vista al puerto. | por
Ricardo Gómez López y Sergio Rodríguez Saavedra
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Juan Cameron, seudónimo de Claudio Zamorano Cameron, es sin duda
una de las voces poéticas más determinantes de la V Región, cuyo
regreso se ha hecho sentir en nuestra larga faja literaria a
través de los concursos y, principalmente por su rico historial,
que nutre una época clave en creación con la poesía chilena del
2000. Conscientes que su poesía es actualmente un referente,
viajamos hasta Valparaíso -lugar de residencia del poeta-,
hurgando en los cerros donde se crea y recrea, con vista al mar,
este autor chileno que ha dejado en un sitial de honor a nuestra
poesía en el extranjero.
-Cuéntanos de tu Generación poética y de tus compañeros
de ruta.
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-Me identifico,
primeramente, con la gente de Viña del Mar. En 1971 publico un primer
libro, que es una recopilación bastante débil de textos adolescentes,
que se llama "Las Manos enlazadas". Con ese "tremendo libro" yo me
considero un poeta. En la misma época estoy trabando amistad con Juan
Luis Martínez: Ocurre que Juan Luis, con Luis Iñigo Madrigal, Los Jaivas
y algunos artistas plásticos, se juntaban en un restaurante de Viña del
Mar. Yo tenía unos cinco años menos que los de aquel grupo.Iba a
escuchar, con mucha admiración, sus conversaciones, después, como yo
solía ir al café Cinema, allí nos hicimos muy amigos con Juan Luis
Martínez y empezamos a hablar de poesía. Él me invitaba a su casa, en
Playa Amarilla, cerca de Con Cón, en donde llegó Raúl Zurita.Empezamos a
leer poesía de Cardenal, el boom latinoamericano en narrativa,
y sin querer en ese momento estábamos haciendo un taller literario.
En esa época, Juan
Luis, estaba enla prehistoria de su Nueva Novela. Al mismo tiempo hay
otros miembros que estudiaban filosofía y con ellos nos metemos con
Lévi-Stauss, con el estructuralismo. Esa promoción, que yo,
posteriormente, llamo en broma el Grupo del Café. También estaba Waldo
Bastías, que en la actualidad está en Venezuela; Fernando Rodríguez, que
está en Oslo; Eduardo Endrich, que vivía en Valparaíso y que ahora está
en Inglaterra. Después publiqué un cuadernillo con el cual compartí el
Primer Premio de la Universidad de Chile, con Osvaldo "Gitano"
Rodríguez.
Por esos años conocí a algunos poetas de la Generación del 65:
Omar Lara, Oscar Hahn, Floridor Pérez, Manuel Silva Acevedo, también
estaba Waldo Rojas, que fue muy importante en mi desarrollo, en mis
lecturas. En 1972 Omar me convida al encuentro "8 Años de la Revista
Trilce", en Valdivia, donde termino de conocer a otros poetas.
En
ese momento, Martínez, Zurita y yo, éramos absolutamente desconocidos en
el gran ámbito nacional, todavía no estábamos integrados a la poesía
chilena.
En Valdivia me doy cuenta que mi poesía es bastante
menor con relación a la de los demás poetas. De hecho yo nunca fui
publicado en Trilce. El único de mi edad fue Gonzalo Millán, que era un
genio: antes de los 25 años se manda un tremendo libro como es
"Relación Personal".
Viene un largo periodo de ausencia.
Después, en el 73, Juan Luis se fondea; Raúl cae preso, tuvo una crisis
matrimonial, se va a Santiago; la oscuridad total. Yo salgo hacia
Argentina. Al volver a Chile, el año 77, me voy al campo, a Pedehua. De
Argentina me traigo el Segundo Premio Casa de las Americas, Cuba, 1976,
que fue ganado en conjunto por Boccanera y Hernán Miranda Casanova.
Estando en Pedehua envío Perro de Circo , que se llamaba Fe de
ratas, pero ese título me lo robó un narrador argentino que lo vio
en una mesa de una editorial en donde yo trabajaba, título que yo a su
vez le había robado años atras a Tito Valenzuela, y con tanto robo pensé
que ese título ya no tenía nada de original, con esos textos gano un
premio en un certamen de Viña del Mar. Entonces aparecen entrevistas en
todos los diarios lo cual me catapultó.
Empiezo a revisitar la
Sociedad de Escritores de Chile, en donde conozco a Ramón Díaz Eterovic,
Aristóteles España, Jose maría Memet, Andrés Morales. Trabajo en la
revista La gota Pura. Empiezo a aparecer en sus publicaciones, en sus
grupos , en sus encuentros.
Yo me considero un poeta de esa
promoción: de la Generación de los 80, aunque soy un tipo
mayor.
-Cómo fue tu experiencia literaria en
Suecia.
-En enero del 74 me voy a Argentina, y vuelvo a Chile
a mediados del 77. Hago clases en algunos institutos (que ahora se
llaman universidades), y también trabajo en asesoría jurídica. Una época
muy buena economicamente. Hasta que tengo un problema: estoy con unos
estudiantes, que están haciendo una memoria de prueba sobre Martínez,
Zurita y yo; los invito y nos ponemos a tomar; llega un carabinero de
fuerzas especiales, borracho, que quiere discutir el asunto político; se
le convida a nuestra mesa; seguimos tomando toda la tarde, hasta la
noche; yo me retiro, se quedan estos dos estudiantes y le roban el arma.
De ahí nace mi exilio por diez años a Suecia.
En Suecia tuve la
suerte de ser reconocido por los escritores suecos como uno de sus
pares, y eso se debe nada más a que yo aparecía en la antología
Poets of Chile, de Steven White, 1986. Fui traducido e invitado
a participar en sus asociaciones de escritores; obtuve pequeñas becas,
estipendios para viajes a Chile en tres oportunidades; fui convidado a
encuentros internacionales. Eso me permitió compartir con algunos
Premios Nobel, y con otros que, al menos, son maestros para mí, Homero
Arideis, Seamus Heany, por nombrar a algunos.
El viaje a Suecia
me abrió muchos mundos. Al mismo tiempo, en la vida cotidiana sufría lo
del extranjero: ser ciudaddano de segunda clase, pero cuando salía al
espectro de los escritores me consideraba "regalado", muy
contento.
Sergio Badilla, con un proyecto similar al FONDART de
acá, logra hacer una pequeña editorial, llamada Bikupa, que significa
colmena, para publicar a la gente amiga, y en el año 86 edita mi libro
Video Clip. Luego empiezo a enviar a certámenes internacionales
y logro que me publiquen en España.
-¿Cómo ha sido el
encuentro con nuestra sociedad, después de tantos años de
ausencia?
-Bastante extraña, porque por un lado he tenido
todo el mismo regaloneo en el mundo literario y por otro no he logrado
ubicarme en el plano laboral. He obtenido tremendos premios: El
Mercurio, Premio Municipal de Literatura e Valparaíso; muchos
reconocimientos, todas las cosas que alimentan el ego: entrevistas,
apariciones en televisión, etc., pero al mismo tiempo no obtengo ningún
trabajo, a pesar de presentar curriculum en direcciones de extensión de
universidades, proyectos de talleres; curriculum como egresado de
Derecho, en fin, y no consigo trabajo en la empresa pública ni privada.
Así que ha sido bastante extraño.
-¿Qué opinión te merece la
actual poesía chilena?
- Cuando viví en el extranjero vine a
Chile en tres oportunidades, y la poesía de ese entonces me pareció muy
pobre, muy caótica. Una vez que me establecí acá y tuve otro tipo de
lecturas, me empiezo a informar de la poesía que se estaba haciendo y
descubro que habín aparecido nuevas promociones. Lo primero que consigo
es el libro 22 voces de la novísima poesía chilena, y hay
varios nombres: Carlos Baier, Cristián Basso Benelli, Javier Bello,
Antonio Letelier, Jorge Mitelmann, Sergio Parra, Francisco Véjar, y
otros que aparecen posteriormente, entre ellos Germán Carrasco. En el
libro Poesía Chilena del siglo XXI, veo la aparición de otros
nombres: Dansy Figueroa, Marcelo Pellegrini, Sergio Madrid, Sergio Muñoz
Arriagada, conformando toda una nueva generación. También leo a gente de
Punta Arenas: Pavel Oyarzún, Cristian Formoso, y me voy dando cuenta que
hay una promoción emergente de muy buen nivel y me renace la esperanza
en la poesía chilena. Pero de los 80 a los 90 el asunto no lo veía muy
bien.
Lamento que grandes poetas de la promoción del 65, no sean
conocidos en forma amplia: Hernan Miranda Casanova, Waldo Rojas, entre
muchos otros.
-¿Qué nos diría Cameron de la poesía de
Cameron?
-Mira, la considero bastante simpática (risas), pero
tengo serias críticas que hacerle. De repente es un poco patético,
exceso de sentimentalismo, o demasiado intelectual; le falta un poco de
trabajo en la cosa que entrega.
-¿Cuáles han sido los
referentes en tu creación literaria?
-En poesía creo que la
formación en común a mi generación. Partimos leyendo a los poetas
subrrealistas en traducciones de Aldo Pellegrini. En esa época nos
empapamos mucho de la poesía rusa, de comienzos de siglo hasta la
Ajmatova; los Beat norteamericanos; mucho Cardenal, Parra, Gonzalo
Rojas; poetas argentinos, peruanos, uruguayos, etc., pero siempre
nuestros padres fueron Jorge Teillier y Enrique Lihn.
-¿De qué
manera el poeta puede contribuir al desarrollo cultural de nuestra
sociedad?
-Bueno, con el trabajo diario que estamos haciendo.
Yo siempre alego que nosotros somos mal pagados siendo los constructores
del patrimonio cultural de la nación. Pienso que con un mayor nivel
de lectura...El ejercicio de la lectura, de la poesía, como de la
observación de todo arte, tiene que crear o aumentar el nivel crítico de
los receptores, y con mayor nivel crítico por supuesto una sociedad se
tiene que hacer mejor. Este trabajo es necesario. El artista es el tipo
que siempre está apuntando, acusando, diciendo "el asunto no va por
ahí", está alegando que esto no es nada más que una figura retórica, en
fin. Creo que con el tremendo oficio, conocimiento, cultura de los
artistas, poetas y escritores, son personas que debieran ser empleadas
más que nada por los departamentos de extensión cultural de las
universidades, de algunos organismos estatales. Eso está ocurriendo en
Chile pero en forma muy mínima: Conozco a tres o cuatro poetas en todo
el país que están en cargos públicos en esta materia. En estos
momentos la política cultural del Gobierno está basada en esquemas que
vienen de la social democracia europea, sobre todo de España. Esquemas
que se utilizaron después del franquismo, que son muy loables pero me
parecen un poco impracticables, porque están destinados a la
distribuición y al consumo de la cultura, pero creo que dejan un poco de
lado lo que es la parte cultura cultural, es decir, la parte creación de
los artistas. Vamos a continuar con los pocos incentivos que tenemos -de
los cuales yo he aprovechado todos-: Fondo del Libro, FONDART, Consejo
Nacional del Libro y la Lectura, pero no vamos a tener un ingreso
constante que nos permita vivir tranquilos, crear, hacer talleres, etc.
Por otro lado, como toda política cultural, y como todo organismo que
está estructurado, va a ser desarrollada por funcionarios públicos. Los
funcionarios públicos no tiene la obligación -aunque moralmente debieran
tenerla- de ser maestros en determinados oficios a los cuales van a
beneficiar. Entonces por ese lado, una de las soluciones para mejorar
este proyecto estatal sería el contrato, aunque fuera a honorarios, de
los artistas en cada una de las disciplinas.
-¿Cuáles son tus
proyectos literarios inmediatos?
-Tengo un contrato firmado
con Lom, por dos libros, que no se han publicado. Uno premiado en el
Consejo Nacional del Libro y la Lectura, que se llama Versos
atribuidos al joven Francisco María Arouet y otros textos
desclasificados, y el otro es una antología que por el momento
tiene el nombre de Jugar con la palabra. No sé si están en
prensa, no he sabido nada, estoy esperando. Tenemos todo el año 2000
para decidir...
Cuando el frío viento
comienza a colarse por entre los cerros del litoral porteño, nos
despedimos de este hombre-poeta cuyos ancestros escoseses quedaron
grabados en su estampa. Regresamos a Santiago con una carga de amistad y
versos, para que nuestros lectores respiren otros
aires.
en RAYENTRU,
Literatura Chilena, Nº 18 año 8, junio 2000
Juan
Cameron, nacido en Valparaíso (1947), poeta, periodista (colegiado en
Suecia) y egresado de Derecho. Algunos de sus libros: "Las manos
enlazadas" (1971); "Perro de circo" (1979); "Apuntes", (1981); "Cámara
oscura" (1985); "Poesía dispersa" (1985); "Video Clip (Suecia, 1989);
"Como una ave migratoria en la jaula del Fénix" (España, 1992); " Visión
de los ciclistas y otros textos, (1998); "Cuaderno de Rosario (1998),
entre otros. Entre sus premios destacamos: Rudyard Kipling, 1978;
Gabriela Mistral, I. Municipalidad de Santiago, 1982; Carlos Pezoa
Véliz, Valparaíso, 1984; Javiera Carrera, para Trabajadores, Valparaíso,
1986; Revista Liberación, Suecia, 1987; Revista de Libros El Mercurio,
1996; Municipal de Literatura, Valparaíso, 1996; Villanueva de la
Cañada, España, 1997; Jorge Teillier, Lautaro, 1998; Confraternidad,
Talcahuano, 1999; Consejo Nacional del Libro y la Lectura,
1999.
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