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Pero
el cuadro de estas nubes regordetas -así como lo vemos
ahora, enmarcando a estos extraños personajes- jamás será
igual: disfruta cada palabra y bocanada sin ansiedad, lame las
nubes ofrece té en diminutivo, en chileno despacito.
BOP
& FREE JAZZ
I
los
ríos se desbordan y la pareja de amantes en su prisa bota
un vaso lleno de una mesa
Vieja costumbre de apurar discursos y vasos mientras la
noche sopla su saxo nervioso en todos los rincones de la
urbe, vieja como la fontanería que desiste: champañazo de viernes
ritual y cervecero. (Dos niños compiten con barcos de papel en el
agua que circula por la cuneta).
II
1,
2... 1, 2, 3..!
Del
caos al cosmos, la música como madeja desenredándose, un segundo
no se llena con nada, hay que intentar mientras suenan tacos en
el pasillo que se aceleran con un sólo de batería y tropiezan con
las cuerdas de un contrabajo ensimismado. No hay caso: la muerte
y el reencuentro deben ser como el chasquido de los dedos que
vacilan.
III
Ornette Coleman
Bésate con tu amante, Rita Consuelo mientras el
ascensorista estudia una partitura.
IV
jugar con las puertas
Ella
no perdona el vicio QUE ADORA como al piano acuático o las
golondrinas que posan en cables de teléfono celular y en el
ajedrez de baldosas quiebra espejos intentando romper lo
reflejado: el juego de entrar, salir o mantenerse en el umbral de
los terremotos.
V
Fascinantes y charlatanas teorías acerca de los hemisferios
del cerebro y su repercusión en el sexo y los jazmines; una
trompeta tibia, el viejo marcapasos del jazz y en la pieza
contigua lloras con versos de Rosamel del Valle que te acaricia
el pelo.
VI
NOW´S THE TIME / IN MY BEGINNING IS MY END Parker /
Eliot
Que
el gato juegue eternamente con su madeja y la muerte sea un
chasquido jazzístico de dedos
porque si un fin es un comienzo, ahora es el momento del
regocijo absoluto.
OFICIO
Vela de paciencia en viento amenazante. La ventana
abierta no sólo por la asfixia asmática de quien ocupa el
cuarto: búsqueda de agujas en pajares. Intento de despejar /
despiojar / despojar de algo a ciertas palabras nacidas p.ej de
la contemplación de Krishna y Arjuna soplando sus caracolas
trascendentales o de la propia memoria. El instante se resiste
al papel con celos de escándalo callejero, público por motivo de
prendas en demasía delicadas para su exposición a sol y se
resiste una niñita que descubre sus primeras palabras frente a un
micrófono o una cámara con la familia expectante.
"La realidad observada de cerca se torna mágica" afirma
Miss Diane Arbus cámara en mano, seguramente la misma conque
retrata viejas más feas que la muñeca del diablo o seniles,
obesos matrimonios empelota viendo t.v.
El instante era para ti, no para la página: las palabras
se convirtieron en un montón de perros cojos y sarnosos que no te
dejan comer haciéndote cariño en las piernas bajo la mesa en un
subdesarrollo de pesadilla transpirada: realidad de cerca, Miss
Arbus: primerísimos primeros planos de la miseria y naturaleza
humana que deberían inspirar una secreta esperanza por la
especie.
Limpiar las palabras, no está mal: un exiliado chileno
finge acentos regionales en Estocolmo, otro imita el acento de
sus mayores, una niña reprime su acento barriobajero en un pub, y
los apostadores lucen felices en el hipódromo comunicándose con
un set de encantadores gruñidos
Vano, pero intento de dominar el lenguaje (ni más ni
menos) como en el proceso del domador, la domadora del
amansarse mutuo -ensayos y funciones- para acomodar sus ritmos
sexuales para nuevos ritos.
Pero se vislumbran cuatro ampolletas en pilares, simulando
cirios. O sea: la ventana finalmente se abre, el aire da en el
rostro y apaga la vela que ampara la desnudes, el sadomasoquismo
y la tortura.
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