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Enrique
Lihn Poetas fuera o
dentro de Chile 77 Gonzalo Rojas / Oscar Hahn / Manuel
Silva
.......... La crítica literaria
periodística no es metodológica sino polémica en la medida en que
diversas y encontradas opiniones suscitan el interés en torno a un
libro. .......... Este tipo de agitación
crítico-polémica -un fermento cultural de importancia mayor- ha
desaparecido aquí en la uniformidad chata y monótona que presenta el
llamado panorama cultural o la llamada actualidad literaria. .......... La viejísima generación crítica se
eclipsa en un primer plano del escenario, en medio de la chochera total,
y el resto dogmatiza, radicaliza sus opiniones en la medida, quizá, en
que imagina, en lugar de un lector discrepante, un rebano de catecúmenos
o un disperso grupo de ausentes. .......... Para qué hablar, en cambio, de quienes
preparados en su tiempo para arriesgar una opinión, prefieren el
escapismo de un periodismo cultural regresivo, pasatista, vuelto hacia
un pasado intemporal, el de la historia universal de la cultura con sus
nombres y periodos tabúes; o, lo que es peor, hacia épocas y autores que
fueron en sí mismos, y respecto de sus respectivos contextos,
subversivos -es el caso, por ejemplo, del surrealismo y de hombres como
Duchamp o Buñuel- pero que han sido ya canonizados, de manera que se los
puede despojar de su carga de peligrosidad. .......... Los periodistas culturales mienten
descaradamente por omisión cuando tratan, impunemente, de temas como
ésos. .......... Quiero dar cuenta aquí
de tres libros de la verdadera poesía chilena, de los cuales, se
hablará, seguramente, muy poco, nada o en forma confusionista. .......... Dos de ellos: Oscuro de Gonzalo
Rojas y Arte de morir de Oscar Hahn, se publicaron este año en
Venezuela y Argentina, respectivamente, después de haber pasado años en
el limbo de una editorial nacional, en el caso de Arte de morir. El
tercero, Mester de Bustardía, del más joven de los poetas de esta
tríada ocasional, es obra de Manuel Silva Acevedo y el único de los
publicados, marginalmente, en Chile, vale decir en forma meritoria pero
precaria, por un escritor-editor argentino chilenizado, radicado ya en
Buenos Aires (de donde vuelve, a intervalos, traído por su propio
mester), Armando Menedín. ..........
Menedín vivió cerca de treinta años en Chile, periodo en el cual
desplegó un paciente y obstinadísimo trabajo al publicar treinta y
tantos autores en una pequeña colección -El viento en la llama-
que constituye, en la actualidad, un puñado de curiosidades
bibliográficas.
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Manuel Silva Acevedo
.......... Empezaré por Mester de Bastardía,
pues no sigo un orden axiológico ni cronológico, pero deseo relevar la
mínima actividad de interés que se realiza en el país en prosecución de
nuestra auténtica tradición poética. A Manuel Silva se le debe el
estudio de un texto suyo Lobos y ovejas que tuvo en 1972 el
Premio "Luis Oyarzún", publicado en 1976, el cual fue elogiado por la
crítica pero bajo la perspectiva de una interpretación
mutiladora. .......... Ese poema seriado
-varios textos que se integran en una imagen sadomasoquista de la
violencia, en una fábula de animales -espera su lugar en una antología
esencial de la poesía chilena. ..........
El nuevo título de Manuel compite bastante bien con Lobos y ovejas,
aunque mis preferencias estén con el texto premiado en 1972 en un
concurso de cuyo jurado formé parte. .......... La calidad de bastardo -"que degenera de
su oficio o naturaleza"- atribuido al oficio medievalizado del poeta,
alude vindicativamente a su condición segregada en un medio hostil, a la
inanidad de la palabra poética ("A quien pueden servirle mis palabras /
nada eterno contienen".), de una palabra -si uno se atiene a lo que ella
dice expresamente de sí misma- que renuncia a la "corrección" ("para qué
corregir estos versos"), a la eternidad y/o a la duración de la obra
artística,y al aura de la misma (:"que me importan los tiempos
venideros"), a la fe o a la creencia (:"el poeta ya no cree en nada"), a
la "dignidad" fundada, es claro, en la privacidad y en el secreto
farisaico (:"En estos versos me muestro de cuerpo entero / me exhibo
como el cobarde que soy . . ./ Pasen señores a ver al poeta que aspira
algodones empapados en éter"). ..........
Siempre al nivel de la denotación o de lo que se dice
expresamente y/o sugiere en forma no menos clara, la palabra poética, el
poeta o quienes como el fakir, "Fausto" o "El bufón" lo representan, son
presentados bajo un aspecto degradado, y "un trozo de papel manuscrito /
que el agua y el lodo desleen poco a poco" es en el "Diluvio universal"
el testimonio postrero de la palabra poética en un mundo apocalíptico
que barre con ella y la penetra diluyéndola, efímera, en una
temporalidad catastrófica. .......... La
contrapartida de la inanidad de Una palabra que se declara aplastada por
la historia, está en la afirmación, más o menos explícita, de un cierto
poder de la palabra y de su mágica vitalidad. Esta creencia (que no
obliga a ninguna otra, compatible con el mayor nihilismo) subyace
siempre a la creación poética, la cual sería imposible de no mediar la
euforia en que se funda y que le sirve así de premisa
"visceral". .......... El Vate (adivino)
degradado al papel de bufón, del fakir o de ese módico Fausto que,
habiéndolo perdido todo -dientes y muelas- se acomoda no obstante,
fruiciosamente, "en la última cuenca / donde arde la lampara votiva de
Luzbel, luz más que bella", el poeta, repito, puede haberse reducido a
una figura grotesca, pero no por ello cabe olvidar su temible condición
demoníaca, aunque esa terribilitá sólo le sea dada, en un
mundo zoológico y tecnológico, para enredarse consigo mismo. .......... En los poemas de Silva pervive, junto
con la euforia del lenguaje poético, el mito del poder de la palabra
creadora que patentizó Baudelaire para la poesía moderna prohijando a
los "poetas malditos". .......... En
"Decadencia de la dinastía" -uno de los poemas del Mester de
Bastardía- el bufón a quien el rey le perdona la vida, se dirige a su
señor: "Y ahora una adivinanza -¿qué es lo que guarda esta joroba /
horrible y prominente? / Pues la cabeza de mi anterior amo / segada por
su pueblo." .......... La palabra poética
o la categoría de lo imaginario que la engloba se siente o se declara
anulada o degradada por una realidad catastrófica, vacía y muda -la del
"diluvio universal donde todo está desierto / los anuncios luminosos
anuncian nada a nadie", pero aun así, esa palabra rivaliza
ontológicamente con la realidad (se siente más real que lo real, en
nombre de lo imaginario), opone una amenaza a otra. De la veta de este
romanticismo burlesco brota un pequeño torrente lírico: "la poesía es
una perra caliente" que corrobora el viejo credo desesperado en el
lenguaje poético, el de las iluminaciones, el de la sobrena-turalidad.
.......... Manuel Silva prolonga este
mito, lo comparte a la vez que reniega del mismo corroborándolo,
finalmente, en el plano de lo burlesco. La poesía, en este punto,
autoparodia su presunción de ser más real que lo real, una actividad
demiúrgica y clarividente. El poeta maldito, depositario mísero de esas
propiedades mágicas, es un sujeto que tiene sueños reales (por lo demás
de fácil comprensión sicoanalítica), sueños, quiero decir, que actúan
sobre la realidad según el orden de la causa y el efecto y que anulan
-en lo imaginario- la diferencia entre lo imaginario y lo real para mal
de los pecados del sujeto de los textos:
Soñé que un automóvil arrollaba a un hombre Hoy abrí el
diario y vi la foto de un hombre arrollado por un automóvil y
al volver a mi casa por la noche vi a un automóvil arrollar a un
hombre En ese instante me tocaron el hombro y al volverme
alguien dijo: Acompáñeme a la
policía.
.......... La imaginación es
burlesca en Mester de Bastardía: se sabe literatura, texto; pero de ahí,
también, una euforia de lo imaginario. Una realidad abominable debe ser
exorcizada por un lenguaje terrible (en el sentido de "los niños
terribles") que juegue como ella con lo absurdo, que transponga al
lenguaje la irresponsabilidad de un mundo de "incineraciones fisiones
desintegraciones". .......... Hay en
Mester de Bastardía, en lo sustancial, no la negación de lo real por
parte de una poética idealizante centrada en los cómodos valores eternos
supuestamente incontaminados por el discurso de la historia; en este
libro, la poesía produce en el lenguaje su propio diluvio universal,
pero también lo combate con el ritual de la palabra, lo distancia con el
humor negro, le opone una catarsis verbal y, hasta cierto punto, una
creencia que se confunde con la imaginación como distanciamiento y con
la simpatía, en el humor. .......... La
libertad de este lenguaje se opone de por sí a la "Esclerosis"
(título del primer poema) de lo real y de lo que representa a esa
esclerosis en el lenguaje mismo, hipercodificado, mecanizado que se
utiliza en el mundo real, como medio de incomunicación:
Cierta viuda
Según los expedientes, a fojas trece su señor esposo
alquiló este cuarto se tendió en esta cama se introdujo este
revólver en la boca y gatilló . . . perdone la crudeza.
Ayudándola a sentir, muy buenas tardes.
.......... Silva Acevedo se
articula con la poesía chilena de los últimos veinte o veinte y cinco
años y con la anterior, a través de una red de diferencias y semejanzas
genealógicas. Y recibe, por cierto, en forma directa o indirecta, las
instancias de la poesía moderna a partir de las cuales se ha
configurado, entre nosotros, un cierto sistema poético abierto a esas
instancias. .......... La presencia del
surrealismo de ciertos surrealistas, en la línea abierta por
Apollinaire, es palpable en Manuel Silva. Voy a nombrar, simplemente, a
Benjamín Péret o a Robert Desnos y referirme a quienes, dentro de la
corriente o en sus márgenes practicaron, junto con el humor (heredado,
también, de Alfred Jarry) un lenguaje desenfadado, legible y
comunicativo, incluso "popular", entremezclando los lugares comunes del
habla y los de todas las retóricas. ..........
El surrealismo chileno, derivado, discipular, no gozó de esas
libertades. Padeció, en general de un sobreexceso provinciano de
ortodoxia culteranista; fue literaturesco y afectó una gravedad
enigmática; ahora es un fósil académico. .......... En 1954, los Poemas y antipoemas
de Nicanor Parra postularon para la poesía chilena un equivalente del
surrealismo heterodoxo a pesar o por la relativa indiferencia de Nicanor
por la poesía francesa en la que se "limitaba", según creo, a la
inmensidad de Lautréamont. En la línea de esa correspondencia con un
surrealismo sin escuela y hasta sin autores que incluye la exposición
del absurdo y el humor correlativo, se ha movido, de distinta manera,
desde Parra, una parte importante, decisiva de nuestra producción. Yo
inscribiría en esa línea a Mester de Bastardía.
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Oscar
Hahn
.......... El único libro de
Oscar Hahn -Arte de morir, ediciones Hispanoamérica; Buenos
Aires, 1977- es un libro único. El de un autor que no reconoce modelos
generacionales y que organiza sus antecedentes en el aislamiento de su
palabra. Un nadador solitario braceando contra las corrientes
inmediatas, que recibe el impulso de un sector distante de la
macrohistoria de la poesía, filtrando pacien-zudamente sus fuentes de
las que hace para sí un motivo de originalidad. .......... Alguien, para desautorizarlo
poéticamente, ha dicho: poesía de y para profesores de literatura. Se
sigue creyendo que la única influencia antiliteraria es la que uno mismo
ejerce sobre los demás, so pretexto de encarecer la relación de la
literatura con alguna especie de lo real. .......... Pero resulta así una suerte el que Hahn
haya aprendido en el siglo de Oro -obligado o no por sus profesores del
Instituto Pedagógico donde efectivamente estudió literatura hace algunos
años- en lugar de hacerlo en Neruda, Huidobro, De Rokha, Nicanor Parra o
en el "Surreachilismo". Pues estos autores y otros tuvieron demasiados
continuadores, por lo menos Neruda y Parra, que los han calcado sin pena
ni gloria. .......... Han faltado más
bien, en la poesía chilena, profesores de literatura, capaces, como
Gonzalo Rojas y Oscar Hahn, de hacer poesía a partir de amplias
intertextualidades, de inscribir su obra en la desembocadura de las
tradiciones, sin pecar, tampoco, de escritores de una erudición
excluyente como la que tuvieron otros. .......... Ni la ignorancia ni el saber exquisito
garantizan, es claro, nada; pero el culto a la espontaneidad creadora ha
hecho estragos en la poesía chilena. Como asimismo la idea de que
escribir como se habla -nadie lo hace-significa combatir la retórica.
Esa retórica que nadie ha definido entre nosotros como no sea del modo
más superficial, confundiéndola con una de sus figuras: la metáfora o
con la insustancialidad del contenido y los excesos verbales que nunca
han definido a la retórica misma sino a la decadencia de la
retórica. .......... La naturalidad ha
formado parte de la mitología anti-intelectualista, una naturaleza del
hecho literario, inaccesible por lo inexistente, o todo lo más,
fabricable, esto es, una naturaleza artificial. .......... Este tipo de errores de concepto, fatal
para los mediocres, ha sido, no obstante, productivo en un caso clave
-el de Nicanor Parra- que ejerce una retórica desprovista de figuras
aparentes, en parte una narrativa metafórica con figuras de uso y un
lenguaje que produce el llamado "efecto de evocación por el ambiente",
esto es que reproduce y/o produce, macarrónicamente, distintos estilos:
el del periódico, el de las necrologías, el de los discursos inaugurales
y petitorios académicos, etcétera. ..........
El prejuicio contra las teorías del lenguaje o la erudición
profesoral, por otra parte, es un tópico en el que se han ejercitado
Rojas: (Los Letrados "lo prostituyen todo/ con su ánimo gastado
en circunloquios") y Hahn (Invocación al lenguaje: "Aquí te
quería ver / hijo de la grandísima . . ."). .......... No hay literatura sin antiliteratura, y
en eso, aunque sea un slogan iliterario esgrimido también por los
analfabetos, coinciden siempre los buenos escritores. .......... La poesía de Oscar Hahn acusa, pues, con
premeditación y alevosía una relación simbiótica pero independiente con
los ademanes lingüísticos de los siglos XVI y XVII; esto es, esa poesía
sostiene una relación modesta pero no subordinada, con el Siglo de Oro;
recrea en un cierto sentido a sus precursores remotos, los revive desde
una situación para ellos inimaginable. Quiero enfatizar la originalidad
de esta actitud por contraposición a otros momentos de la poesía
española e hispanoamericana en los que se ha rendido homenaje a Góngora
o Quevedo, imitándolos fervorosamente pero sometiéndolos a tal o cual
proceso de modernización. .......... La
familiaridad de Hahn con sus "modelos" es desenvuelta o desenfadada,
heterodoxa, sobre todo, diría yo, práctica en la medida en que conlleva
la apropiación de tales o cuales modos de producción del lenguaje
poético que tienen una permanente vigencia. Para empezar no se ha
rehusado Hahn al latineo que se le recomendaba, en el prólogo de Don
Quijote, a Cervantes (Canis familiaris, Tractatus de sortilegiis) ni
a los signos de una erudición (un anónimo francés del siglo XII, dos
líneas del Mamsala Purva, texto sánscrito milenario), índices
ambientadores de una poesía cuya erudición real será la de su relación
con el barroco y que, como éste pero con éste, no reconoce fronteras
entre el lenguaje culto y otros lenguajes de grupo: la jerga
adolescentaria, los chistes de colegio ("Heráclito tenía la barba luenga
/ y lengua, larga para lamerte mejor", "unas rosas re raras, oh", ". . .
cachái, ganso? ", etc.). .......... Lo
notable es la integración a la vez que el choque de los distintos actos
del lenguaje, una convivencia democrática de lo culto, lo popular, lo
banal, lo religioso, etc., que recuerda esa actitud barroco realista en
el mejor sentido de esta palabra, la del realismo temático a la vez que
lingüístico de La Danza de la Muerte, del Ars Moriendi,
por oposición a idealizaciones o sublimaciones de contenido y al
ilusionismo de las formas. .......... La
materialidad de esta poesía arraigada en las palabras de las que se
constituye, al pie de la letra, su corporeidad verbal, es otro o el
primero de los aspectos de ese realismo al que me refiero del que como
de la carnalidad lingüística de la gran poesía española, arranca,
"naturalmente", como vivido "en carne propia" la "Visión de Hiroshima" o
el temple apocalíptico con que el texto titulado "Reencarnación de los
carniceros" arranca de una cita de San Juan. .......... Es esta densidad de un lenguaje poético
lo que emplaza los textos en el dominio barroco sin que las citas del
estudiante de literatura parezcan o sean injustificables desde el punto
de vista del sistema adoptado. ..........
El poeta matiza el furor cómico de la "Invocación al lenguaje"
con un verso -"de tanta esquividad y apartamiento"- que proviene o
remite al parlamento de Salicio en Egloga 1 de Garcilaso de la
Vega: "Por ti la esquividad y apartamiento", reemplazada Galatea por el
Curso de Lingüística General : "con tus significantes y tus
significados". .......... Púrpura
nevada o nieve roja, un verso de Góngora típico y tópico,
titula el desarrollo que le imprime Hahn a partir de "Está la sangre
púrpura en la nieve" en un soneto erótico y elegíaco, sexual y funerario
donde esta especie de figuras emblemáticas que son el soldado y la novia
del soldado, populares y genéricas, vinculan la antítesis gongorina a su
antecedente medieval. Pues el "hispanismo" de Hahn revive o recrea a su
modo la desatención del Siglo de Oro -señalada por Curtius- a los
modelos clásicos de la Antigüedad o a las supuestas reglas de
Aristóteles pues "Tanto en sus fuentes como en su ideología bebe en las
fuentes jamás agotadas de una tradición que nunca rompió con la Edad
Media". .......... Voy a detenerme -como
no lo hice en mi prólogo a Arte de morir en esta filiación de la
poética de Hahn con "la Edad Media Intemporal" de Curtius, siempre y
cuando pueda entendérsela como una estructura literaria susceptible de
ser actualizada en las más distintas situaciones. .......... Como en los misterios medievales, el
personaje alegórico de la muerte protagoniza los versos de Oscar Hahn,
en los que el terror y el igualitarismo de la muerte reciben el
ingrediente de una relación promiscua con aquélla, ligándose el terror a
la reconocida connotación erótica del miedo a la muerte. Ver al
respecto: "La muerte está sentada a los pies de la cama", el soneto
extraordinario "Cafiche de la muerte" y otros textos, como por ejemplo:
"la muerte tiene un diente de oro". .......... Esta familiaridad en que lo igualador
agónico se confunde, en el terror, con una suerte de "imagen original"
freudiana, incestuosa, del morir, es una peculiaridad de esta poesía. Y
su correlato lingüístico dice relación con una palabra castigada,
austera, pero proliferante y lúdica. El perfecto equilibrio varias veces
logrado por Hahn entre la seriedad trágica del "misterio" y la
profanación burlona de esa sacralidad a través del juego y del
correlativo juego de palabras, debe considerarse al hacer el inventario
de la semejanza y la diferencia respecto de lo que, para abreviar, llamo
la danza de la muerte. .......... Esta,
"personificada en un esqueleto o un cadáver semicorrrupto, obliga a los
mortales a bailar una danza macabra, después de recordarles cuál es el
fin de los goces humanos", en la versión que se nos ofrece desde el
siglo XV, increpante, igualitaria, demoledora tanto respecto de las
jerarquías cuanto de las ilusorias diferencias ontológicas que arraigan
en aquéllas y en el mundo de la desigualdad.-Dice la muerte del siglo
XV:
A la danza mortal, venit los nascidos que en el mundo
soes de cualquier estado, el que non quisiere, a fuerza e amidos
(= de mala gana) facerle he venir muy toste
priado.
Venid a la danza mortal los nacidos Gamuzas y ojotas
venid a la danza Aquí no se inclina jamás la balanza Lacayos
y reyes lanzando bufidos Tomados del brazo ya danzan
unidos Un ropavejero será tu pareja Tendrás que entregarle tu
carne más vieja Y en puro esqueleto dar saltos
tullidos.
..........
Versión
en que al grotesco emparejarse del sujeto del texto y del ropavejero
para la danza igualitaria, se sigue la entrega de aquél a éste de la
carne (ropa) mas vieja, como medida compensatoria de la diferencia
anterior hasta la desnudez de un esqueleto que baila arrastrando el
lastre de su despojo: "dar saltos tullidos". .......... El juego, que es como la concreción en
las palabras del sincretismo de lo sagrado y lo profano con ocasión del
"misterio", da cuenta acaso de una dialéctica de la vida y la muerte a
nivel verbal, a partir de un lenguaje -un cuerpo verbal- germinativo,
que lucha contra la transpa-rencia y se resiste a morir en el sentido.
El texto disfruta así con la morfología de palabras que como
correveidilero se fragmenta en segmentos vivientes -corre, ve y diles-;
deriva, por homofonía, una palabra de otra: "entréme y encontréme";
avanza por aliteraciones, rimas internas o anagramas: "heráclito tenía
la barba luenga / y la lengua larga para lamerte mejor". .......... En este aspecto, la poesía de Hahn
responde a la instancia de la "edad media eterna", es claro, desde una
poética moderna: ("Todo elemento de la secuencia es una comparación".
Jakobson.) y encuentra la adecuación entre la materialidad de un
lenguaje intransitivo y el trance agónico al que la obliga la danza
mortal; entre el realismo de la igualdad medieval y el realismo de un
lenguaje que arranca el sentido del sonido y/o integra, en una unidad
indisociable, todos sus niveles y estratos. El Arte de morir se
postula o efectúa así desde el temple de ánimo de una epifanía vital que
es también una técnica, un "arte de la palabra". La danza de la muerte
es también "la danza de la boca", una fiesta mortal del lenguaje. Si se
ha elegido, es claro, como nudo de la trama poética el tema de La Danza
de la Muerte no ha sido para sustraerse a la carga satírica del mismo, a
su carácter explosivo, como lo apreciará cualquier lector de este libro.
***
Gonzalo Rojas
.......... La aparición, hace
cerca de treinta años, de La miseria del hombre, un libro de
poesía de Gonzalo Rojas, premiado en 1946 por la Sociedad de Escritores
de Chile, fue una explosión de
vitalidad poética que no tuvo entonces, ni tiene ahora, un correlato
crítico suficiente, una respuesta que asumiera ese desafío. .......... No me propongo, en lo que serán cinco
carillas, colmar esa laguna de muchos años, sino en señalarla y lamentar
que, en lo sucesivo, esté destinada, por lo menos en Chile, a un
ahondamiento vicioso. Pues nuestra actual crítica literaria, de una sola
barricada, tiene por delante la pobre tarea -en la que ha descollado ya-
de las adulaciones o de los silencios cautelosos, y se dedica, en
general, a la inflación del nombre literario de unos cuantos mediocres,
ciudadanos estables y dignos de confianza en el mercado de las Bellas
Letras. "La miseria del hombre, junto con algunos inéditos de diversos
plazos, desde 1936, anteriores a mi paso por la Mandrágora" (el grupo
surrealista chileno), algunos textos tomados de Contra la muerte
-el segundo libro de Gonzalo Rojas editado en 1964 y que era ya una
primera refunción del primero- mas algunos textos publicados en revistas
en los últimos años y "los inéditos escritos en el último plazo en la
luz de nuestra Venezuela", forman ahora la materia de Oscuro,
título que ha dado Gonzalo Rojas a su autoantología publicada
recientemente por Monte Avila Editores. .......... Se trata de un libro formado por más de
ciento veinte poemas y proyectado, para mayor dificultad exegética, como
la reordenación de la mayor parte de los textos, que se presentan así
bajo una nueva perspectiva y con resonancias nuevas, según el sistema
que insurge acronológicamente de sus interdependencias. .......... Resultaría imprescindible, para empezar,
la relectura del libro torrencial del autor, La miseria del
hombre, una rareza bibliográfica de la que no dispongo. Forzado a
los recuerdos y a las impresiones personales respecto de la situación
-el periodo literario- en la que el poeta definió la posición de su
palabra con un libro torrencial y matriz de lo que luego ha escrito,
pienso en su amistad literaria con Nicanor Parra, hacia los años
cincuenta -luego enemistad injuriosamente versificada por una de las
partes- cuando se reunían en la casa de Parra, en los Guindos, para
intercambiar, como escribió éste, "la llave de la poesía negra y la
llave de la poesía blanca". .......... Lo
que hacía Rojas, en el marco de esos intercambios, era distanciarse de
una ortodoxia surrealista de la que nunca fue tan devoto, felizmente
como sus amigos Braulio Arenas o Jorge Cáceres. .......... En una antología de esa época, no muy
clarividente pero tampoco ciega, la de Hugo Zambelli (uno de los
antologados desaparecidos de la circulación poética) -13 poetas
chilenos. 1938-1948- aparecen en textos de los poetas mandragóricos
mencionados, tres de los vastos Antipoemas de Parra y algunos
poemas de La miseria del hombre. .......... El parentesco entre las "voces" de
Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, parece si no nulo ante todo negativo: se
deja sentir por la oposición de los poetas de Los Guindos al trovar
clus, a toda especie de preciosismo o manierismo; también al que
practicaba, en este país, un surrealismo muy literario, calcado de la
poesía francesa, abarrotado de esas imágenes que hundieron bajo su
proliferación los libros de poemas de André Breton, si se exceptúan
textos que como "La unión libre" justifican el abuso del "estupefaciente
imagen". .......... Para Nicanor Parra ni
el surrealismo ni la poesía francesa en general, que asociaba, ante todo
a "las acrobacias verbales", eran santos de su devoción ni de su mayor
conocimiento. En la declaración de principios que cada autor entregó al
antologador junto con sus poemas, Parra especifica: "huyo
instintivamente del juego de palabras. Mi mayor esfuerzo está
permanentemente dirigido a reducirlas a un mínimo. Busco una poesía
hecha de hechos y no de combinaciones o figuras literarias". Rojas se
abstiene, en su declarado vitalismo patético, incluso de esas
generalidades: .......... "Acabo de
publicar La miseria del hombre, pero en realidad sé muy poco
sobre poesía. Tal vez podría examinar el simbolismo de algunos poemas,
las vivencias correspondientes, el primer estallido, las determinaciones
en la palabra, lo que falta, lo que sobra, pero siempre estaría
empezando a explicar cosas que a nadie sino a mí pertenecen." .......... Se infiere de ello, además de la
declarada capacidad para correlacionar la escritura y la experiencia, el
postulado de una suerte de yo trascendental que desprecia su intimidad
(la poésie du coeur) para dar, dramáticamente "testimonio de lo
efímero". Cuando no se puede vivir sin dar un testimonio, hay que
escribir aunque todo se oponga, aunque la Poesía se vuelva contra
nuestro cuerpo efímero y lo devore. ¿No es esto ya una prueba de que
ella es más grande que el hombre? .......... La tonalidad neorromántica de esta
defensa de la poesía, hay que confesarlo, está más de acuerdo que el
distanciamiento de Parra con la actitud general de los antologados; pero
los poemas mismos salvan a Gonzalo Rojas de las actitudes operáticas en
que se quedan aquéllos, atenidos a sus turbulentas o graves, trágicas
palabras preliminares, como si luego no les saliera la voz. .......... A estas alturas, parece increíble que
poetas tan malos se tomaran tan en serio. Era de rigor pues, que
cualquiera emprendiera una "búsqueda desesperada", "definiera lo
indefinible", apelara a una "libertad atroz", "nuestro único dominante
poético" o visitara "la sima profunda". Unica explicación plausible: la
influencia de personalidad: Neruda de las Residencias, Pablo de
Rokha; y de la lectura caótica de esos autores de otras épocas de los
que cada época puede, según sus preferencias, hacerse eco, ya sea para
prestigiarse y prestigiarlos en esa frecuentación o para arruinarlos y
decir, en su nombre, toda clase de tonterías. .......... La jerga de uso hacia 1950 combinaba,
pues, o mezclaba al buen tuntún, las sentencias de los románticos
alemanes, los simbolistas, los surrealistas, con las intemperancias o
las astucias de los "genios" locales. Sea como fuere, creo que existió
un acuerdo entre Rojas y Parra, sobre la base de una voluntad común de
historizar, en poesía, testimonialmente, en contraposición a los
ademanes "olímpicos" de sus eventuales compañeros de ruta o de
antología. .......... Ambos admiraban a
los grandes barrocos españoles "realistas" y fantasiosos, un gusto en
que se reencontraban con Neruda y la Mistral; y ambos citaban Los cantos
de Maldoror -el canto, por ejemplo, de las matemáticas- esto es, a un
autor que el surrealismo había rescatado de los elogios dudosos de sus
contemporáneos (Leon Bloy y Remy de Gourmont), pero que diverge por
completo de las presuntas espontaneidades del discurso automático y sus
secuelas, tratándose de un manipulador frenético que instaló su centro
de operaciones en la sala de la máquina retórica y que hizo estallar
muchas de las pretensiones y terrorismos del lenguaje poético. .......... Para Gonzalo Rojas, "Lautréamont con su
látigo centelleante" puede haber sido, como para los surrealistas mismos
y, en especial, para Philippe Soupault, un profeta, un arcángel, un
endemoniado, un maldito, visión de la que da cuenta un texto clave de
Oscuro: "Publicidad vergonzante". Es también el lejano motivador
de cierta terribilitá que encara al sol en poemas como "Leo en la
nebulosa" ("Salud, oh tigre viejo / del Sol") y que escenifica imágenes
de lujuria y muerte: ("me besa con lujuria / tratando de escaparse de la
muerte, / y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna /
vertebral, y me grita pidiéndome socorro, / me arrebata a los cielos,
como un cóndor sin madre / empollado en la muerte.") .......... Aunque de distintas maneras, Lautréamont
para Nicanor Parra y para Gonzalo Rojas parece haber significado una
misma vía de acceso para el reprocesamiento de ciertos lugares comunes
de la retórica de la poesía negra. El humor frío de Parra pone en
relación las imágenes tremendistas provenientes del folletín y de la
novela gótica con situaciones módicas y banales y obtiene de ese
encuentro o contraste efectos propios de la comicidad del absurdo. Rojas
prefiere a las evidencias del collage, recordar, en sus poesías, el
énfasis elocutorio, la amplitud, la cosmicidad y la tenebrosidad del
lejanísimo modelo. .......... Oscuro
profesa una especie de creencia en la imagen del poeta que sus textos
asumen, respecto de la cual Maldoror es el gran precursor satánico y
André Breton uno de sus austeros profetas iluminados. La vinculación y
la desvinculación de Gonzalo Rojas con el surrealismo pasa por los
cantos de Maldoror y remite a Baudelaire en el punto en que se aparta de
su nunca olvidado André Breton, en lo que respecta a ciertos aspectos de
doctrina o de creencias o de fijaciones. Baudelaire, en este contexto,
es quien lleva a Gonzalo Rojas, en un texto como "Contra la muerte"
(Contre le mort es uno de los secretos del arte mágico del primer
manifiesto del surrealismo) a una reflexión muy distinta a la que se
habrían permitido los surrealistas. La obsesión de la muerte en Rojas se
traduce en pura desesperación: ("no quiero ver, no puedo ver morir a los
hombres cada día"). .......... El "horno
duplex" baudelariano, católico y luciferino, eternizado por la
temporalidad del Spleen -del aburrimiento, véase "Naturaleza del
fastidio"- obsesionado por una muerte que se vive como la pasión de una
eternidad contrariada, es en parte el hablante de los poemas de Gonzalo.
El tiempo es su enemigo mortal ("seguimos muriendo sin esperanza alguna
de vivir / fuera del tiempo oscuro"). Hombre de poca fe, por lo demás,
que no cree en lo que desea bajo la especie de la vida eterna, ese
hablante se desliza continuamente o más bien debe resolver su
contradicción en el ámbito de la herejía considerándola, en este
contexto, como el modo en que una religiosidad hace crisis de manera
insoluble pero sin que el agente de esa crisis abandone el campo de los
valores religiosos:
Me hablan de Dios o me hablan de la Historia. Me río de
ir a buscar tan lejos la explicación del hambre que me
devora, el hambre de vivir como el sol en la gracia del aire,
eternamente.
.......... Puede pensarse, al menos,
que la formación católica de Gonzalo Rojas ha dejado en él una huella
imborrable por borrosa que parezca, y que lo conduce una y otra vez a la
encrucijada de la herejía, al encuentro, en la palabra, con el padre de
los poetas malditos, con el primero de los poetas modernos luciferinos:
profanación de lo sagrado, o sacralización de lo profano. El hecho es
que raras veces la poesía de Gonzalo Rojas, se coloca al lado de un
materialismo arreligioso, y Si alguien quisiera ver en esto una
imposibilidad de la poesía misma, encontraría un buen ejemplo en el
autor de Oscuro. Los valores de lo efímero material deben
postularse aquí como contravalores, bajo la especie de sacralizaciones
negativas, como los desafíos del hereje que, como no puede creer, se
complacen en la culpabilidad y a falta de un cielo o de El Cielo,
eligen, en la tierra, poblarla de evocaciones infernales. Así ocurre, al
menos en lo que respecta al erotismo, y esta poesía no deja nunca de ser
erótica. o casi nunca. .......... "Perdí
mi Juventud" es un texto que parodia la confesión pública de un testigo
de Jehová, un remedo del discurso confesional del "canuto" como se le
llama entre nosotros al tartajeante pero discursivo adepto de esa secta:
"Perdí mi juventud en los burdeles / pero no te he perdido / ni un
instante, mi bestia, / máquina del placer, mi pobre novia / reventada en
el baile." .......... El texto sube, desde
el primer momento, de tono para hacer la apología de una prostitución
sublime, a la manera de Fourier pero en la línea herética de Baudelaire:
("L´amour peut dériver un sentiment genéreux: le goût de la
prostitution; mais il est bientôt corrompu par le goût de la proprieté")
provocativa y transgresora. .......... La
prueba de que se trata de una provocación, la de sostener lo que se
postula como insostenible, es que el ethos de muchos otros textos
posesivos y moralistas niegan el pathos de esa imagen de la prostituta
sublime y maternal. Decididamente en el plano de lo que se puede llamar
la ideología consciente, lo que prevalece es el muestrario de una
conciencia desgarrada, ya sea que se explote este tema deliberadamente o
que ya no se trate sino de una incoherencia aparentemente
involuntaria. .......... Voy a rebasar el
límite que me he fijado para este artículo, en media carilla, para hacer
algunos alcances tentativos, que rebasen, a su vez, en cuanto tales, las
limitaciones de una nota referida, en particular, a sondear el
aspecto-sustancia del contenido cultural de Oscuro. .......... Volviendo a la relación que creo
indispensable y que he llamado aquí "los poetas de Los Guindos", creo
que Gonzalo Rojas y Nicanor Parra no son, en definitiva poetas
codescendientes -no hay en ellos una comunidad genealógica, de
descendencia- sus rasgos comunes tienen que ver con la voluntad común de
filiar el arte con la vida y solo presentan, para seguirlo diciendo en
el lenguaje aquí metafórico del evolucionismo, "características análogas
de adaptación". .......... De la voluntad
de ese vínculo emerge en Gonzalo Rojas, la pasión de un sujeto
existencial y trascendentalista, algunas de cuyas alternativas tienden a
retornar ciertas instancias discursivas emparentadas por así decirlo,
aristotélicamente, antes con la retórica que con la poética, antes con
el panfleto que con "la lengua poética" la cual "debe tener un carácter
extraño, sorprendente". .......... El
"grueso" de la obra de Gonzalo Rojas, si se me perdona esta
(innecesaria) expresión cuantitativa, es de una naturaleza felizmente
más oscura, que lo devuelve, justamente, a la necesidad de una lengua
poética propiamente tal y a su particular gesticulación sintáctica, a
las figuras de palabras que, como el juego de contrastes y antítesis del
barroco español, culminan en la formalización de lo indecible. Dejo el
estudio de ese repertorio, de esa técnica, para otra ocasión.
Santiago, Chile, septiembre de 1977
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