..... Una larga conversación con el poeta
Oscar Hahn se resume en la reveladora confesión: está enamorado.
Sí, a los 63 años y con una gran sonrisa dice: "parece que por
primera vez en mi vida estoy enamorado. ¡Milagro!. Fue una
"aparición". Una muestra más de que el poeta está lleno de vida
y de sangre corriendo por sus venas.
..... Para comenzar a indagar en su vida
aprovechamos eata visita a Chile a las tertulias Tobacco &
Friends y partimos gradualmente hablando de su historia antes de
abandonar nuestro país. Seguimos con su escritura y así fue
saliendo poco a poco Oscar Hahn:
¿Quién era Oscar
Hahn antes de irse del país?
- Antes de irme de Chile
era profesor de literatura en la Universidad de Chile, sede
Arica. Me fui al norte como en 1963, después de titularme como
profesor de Castellano en el Pedagógico. Con 35 años, una hija
que vivía con su mamá y casado en segundas nupcias fui detenido
en 1973, la misma noche del golpe militar. Estuve preso diez
días. Me echaron de la universidad, así que vagué casi un año
por distintos lugares de Chile, tratando de ordenar mi cabeza y
saber qué hacer. En este período decidí postular a varios
programas de doctorado en literatura en EE.UU., más que nada
como una manera de salir del país con un buen pretexto. Me
ofrecieron un doctorado en la Universidad de Maryland, no fue
muy difícil porque antes hice un magister en la Universidad de
Iowa y tenía algunos contactos. En 1974 emprendí viaje a Boston,
pero llegué primero a Nueva York a la casa de un amigo. Estaba
cansado y tenso, aunque feliz por haber salido de aquí (Chile).
Dormí un rato para descansar y mi amigo me despierta apurado
para que viera en la televisión que Richard Nixon anunciaba su
renuncia. Yo me asusté y dije: no, otra vez los tanques y todo
lo demás. No pasó nada, fue impactante ver al presidente de
EE.UU. diciendo que renunciaba. Traumatizante.
-
¿Pero tenía actividad política antes de irse?
Tenía
un trabajo político, no era un político, pero participaba
claramente en varias instancias de la universidad y era
identificado plenamente como una persona de izquierda, aunque
nunca pertenecí a ningún partido.
- ¿Cómo se planteó
el hecho de quedarse allá y no regresar?
Ocurre que todo
el tiempo esperábamos la caída de Pinochet para regresar,
estábamos con las maletas listas. ¡no, si cae la próxima
semana!, el próximo mes y así pasaron diez años, ¡que caía, que
caía y no caía nunca! Cuando pasan diez años afuera se empiezan
a perder los vínculos con Chile y empiezas a sentir que vives
allá, en esa ciudad, con esa gente, con esos amigos, con los
hijos que nacieron allá y que hoy tienen 11 y 13 años.
-
¿No pudo volver antes?
No, yo nuca hubiera vuelto
estando él acá (Pinochet). Cuando llegó el nuevo gobierno de
Aylwin, yo hice algunos intentos por regresar definitivamente.
Pero no encontré trabajo. Hay gente que se vino sin nada y ahora
andan por allí. Yo no, en eso soy muy rígido, necesitaba un
trabajo en mi campo, si no lo consigo, no estoy dispuesto a
venir a vender agujas en el Metro.
- ¿Cómo es vivir
en EE.UU.?
A mi me gusta, lo que pasa es que las
universidades allá tienen plata, entonces los sueldos son
mejores que los de acá, las condiciones de trabajo son óptimas,
las posibilidades de ir al extranjero para hacer toda clase de
cosas financiadas por ellos también es buena. Todo el aspecto
material de proyectos, sueldos, es insuperable.
-
Pero.
No, ninguno. No, porque son 27 años, no tres.
Es mucho tiempo en la vida de una persona.
- ¿Se le
ha incorporado el estilo gringo?
No el estilo, pero uno
se maneja bien allí, se siente cómodo, entiende todas las
claves. No hay conflictos y de hecho es más fácil para mi vivir
allá que acá.
- ¿Por qué?
Las universidades
son verdaderos barrios, muy cerrados. Pero además ocurre que yo
soy una persona poco sociable, me siento incómodo con más de
cuatro personas. Entonces, el hecho de estar allí me favorece
porque no tengo las obligaciones sociales que tendría aquí.
- Cómo es que un hombre de izquierda termina viviendo
en el centro del capitalismo?
Bueno, uno tiene
contradicciones internas y dice: estuve apoyando un gobierno de
izquierda en Chile y mira el desastre en que terminó todo. Por
otra parte está la cosa práctica donde hay una familia a la que
hay que mantener y aquí es donde lo estoy haciendo. Más que nada
tu te das cuenta que EE.UU. no es un país monolítico, no es
capitalista y punto. Hay mucha gente que no está en el gobierno,
hay muchos grupos que se llaman progresistas, de negros, de
latinos, homosexuales y otros movimientos progresistas fuertes.
- ¿Ha participado en alguno?
Sistemáticamente
en ninguno, pero sí ocasionalmente.
- Leí en una
entrevista que apenas había llegado y ya se quería ir ¿Qué le
pasa con Chile, qué le molesta?
No es que me moleste
nada, me he sentido muy bien aquí, he sentido mucho cariño de la
gente y sobre todo de los lectores, que ya no son abstractos,
sino que son personas concretas. Eso es muy bueno. Pero sucede
que uno ya tiene raíces en otra parte: mis hijos que son chicos,
las clases en la Universidad Iowa y eso me gusta, me entretiene
y disfruto la tranquilidad de Iowa city, mis discos, mis libros,
mis cositas.
- ¿No extraña?
Yo decía algo que
refleja mi sentimiento. En Iowa city no tiembla, no hay
terremotos, no existen. Pero yo explico que si hay un temblor en
Chile yo lo siento en Iowa city, es como si hubiera temblado en
Iowa City. Todo lo que pasa en Chile a mí me afecta quiera o no
quiera. Después de todo yo soy chileno y sigo conectado
emocionalmente.
MOTIVACIONES LITERARIAS
- Tiene
relación con el medio literario nacional?
Mira yo
siempre he tenido esta idea, que la función del escritor es
escribir bien. Punto. Más allá de eso yo no me siento con la
obligación de nada. Incluso hacer lecturas públicas es incómodo,
pero tengo que hacerlas porque entiendo que las editoriales
necesitan vender los libros y atraer el público. Lo hago como
una labor profesional, pero no es algo que yo elegiría hacer.
Todo el vínculo que yo quisiera tener con la literatura es estar
frente a la hoja en blanco y escribir y mandarlo a un editor.
- ¿Cómo se relaciona su interés por lo fantástico y
las temáticas del amor y la muerte, que son tan concretas?
Creo que lo fantástico es base en mi poesía y mis ensayos y
se vincula muy bien con el amor y la muerte. Todo lo que tiene
que ver con la muerte como la presencia de los fantasmas, que
abundan en la literatura fantástica y en mis poemas.
Los
veo existiendo simultáneamente, como si fueran una sola entidad
mezclada: el amor, la muerte, lo fantástico. No se pueden
separar porque aún en el poema de amor más cotidiano, se utiliza
una sábana, una toalla, una almohada, que lo hacen realistas,
pero son también fantásticos porque cobran vida, tienen
existencia al reemplazar el cuerpo del amante. Si eso no es
fantástico, no sé qué es. O dime tú: ¿a ti se te aparecen las
sábanas tratando de besarte? ¡ah!, (Me río). Lo fantástico lo
traspasa todo. (Se ríe)
- Entonces, acotemos su definición de
fantástico.
Sería la penetración en el mundo real en
otra dimensión que ya existe, pero de la cual no estamos
conscientes. Cuando escribo, no estoy consciente de los
comentarios, son a posteriori. No hay ningún momento en que yo
dijera: bueno ahora yo escribiré un poema donde el amor, lo
fantástico y la muerte se compenetren. No. Dije eso, salió no
más y después leyendo los poemas, casi como un profesor, veo la
diferencia.
- Usted ha definido lo fantástico como
aquello que es capaz de trastocar, subvertir lo establecido y
romper esquemas. Si le gusta tanto eso en la literatura, ¿en su
vida, qué tantos esquemas rompe. Tiene un espíritu
trasgresor?
No, para nada, me considero bastante
conservador, no políticamente, pero en la vida cotidiana soy
ordenado, soy una persona que corrige los exámenes, los entrega
a tiempo, que no llega atrasado a las clases, no falto al
trabajo.
- Se supone que los poetas tienden a
subvertirlo todo
Sí, pero yo separo la literatura y la
realidad. La literaturas es el campo donde se subvierte o se
transgrede.
- Usted tiene mucha conciencia sobre las
funciones y sentidos del lenguaje. ¿Eso afecta su proceso
creador?
Considero que un poema es una obra de arte, no
es cualquiera palabra que uno habla, se requieres de una serie
de técnicas, conciencia estética, trabajar con el lenguaje. A
eso yo lo llamo un trabajo artístico.
- ¿Y eso cómo
funciona en usted?
A estas alturas ya te lo puedo decir,
ya lo tengo claro, después de años observándome lo que pasa es
esto: tengo como pequeñas revelaciones, como un chispazo de algo
que me viene en al mente, puedo estar aquí o en cualquier parte.
De hecho en el cine, mirando una película me pasó. Se me
enciende la ampolleta, a eso lo llamo "apariciones". Así como a
otras personas se le aparece la Virgen María o algo parecido.
¡Pun! Tengo esta como aparición, que yo veo dentro de mi cabeza
y ese es el núcleo del poema que lo empiezo a desarrollar, a
tratar de que esta aparición sea acompañada de otras, atraídas
por ésta primera. Por eso en el libro nuevo que se llama
"Apariciones Profanas" porque no son religiosas. Una vez que
está este material un poco en bruto comienza la parte artística.
Hay que afinarlo, transformarlo en obra de arte.
-
Y...
A veces siento que una idea poética no está bien
formulada verbalmente y digo: a lo mejor este adjetivo está
demás o quizá podría cambiarlo o el orden no es exactamente como
el que tengo adentro.
- ¿Lo interviene mucho?
No mucho, algo, no excesivamente porque está el peligro del
perfeccionismo en el que empiezas a corregir, a corregir y al
final se te desarma todo el asunto.
- ¿Por qué el
amor y la muerte son temas permanentes en sus escritos. Hay
alguna razón vital?
No lo sé. No soy consciente de que
esa es mi temática, sólo a posteriori, no antes ni durante. Más
bien trato de no estar muy consciente de muchas cosas mientras
hago el poema. Porque lo que quiero es que el poema hable por sí
solo, que él me diga quién es él. El poema solito comienza a
emitir señales que me dicen: "yo soy" "aquí estoy".
Por lo
tanto, es un pregunta imposible de responder, yo no decido. No
digo voy a escribir un poema sobre el amor o la muerte. Está la
aparición y puede ser del amor, la muerte o las dos cosas
mezcladas o con otros temas. Es la aparición la que gobierna.
Por ejemplo, hay un poema inédito que viene en el
próximo libro "Apariciones Profanas" tiene que ver con un
infarto que sufrí hace tres años, casi me morí. El poema
describe el hecho en forma fantástica. Todo fue traumático
porque no tenía los síntomas clásicos de un infarto, me dolía la
espalda y cuando el médico me dijo: tú estás teniendo un
infarto, casi me dio otro infarto. Me operaron y todo eso.
Entonces, cuento en el poema toda la experiencia hasta que salí
bien parado. Incluso un cardiólogo amigo me mandó pedir una
copia para mostrárselo a sus colegas.
- Después de
esa experiencia y sus escritos, ¿tiene alguna idea sobre su
muerte, se la imagina?
No, porque el tema imaginario por
naturaleza es la muerte, porque la única forma de hacerlo real
sería después de muerto. Nadie tiene la experiencia de la
muerte, no sabes cómo va a ser.
¿Pero sabes a qué le tengo
miedo?, le temo a la nada, a ser alguien ahora, todos lo somos y
de repente, tu eres borrado del universo. No importa que se
acuerden o no de uno. Me refiero a que tu te mueres, el cuerpo
tuyo se pudre, se transforma en esqueleto, en cenizas, es un
polvo: ¿y dónde estás tú?
EL AMOR, EL
AMOR
- Y con el amor
¡Ah, con el amor!
- ¿Ha experimentado mucho amor en su vida?
Yo
diría que poco. Pero yo considero que el amor, de la forma que
lo he experimentado nunca tuvo la plenitud que yo hubiera
querido. Siempre era amor como distinto, no correspondía
exactamente a la imagen que yo tenía.
- O sea que lo
que escribe del amor está dentro de un imaginario que no se ha
cumplido
Creo que es eso, un imaginario que no se ha
cumplido ., plenamente.
- Es difícil responder a una
imagen predeterminada
Además ocurre que por mi edad .
- ¿Cuántos años tiene?
63 años. A esta edad
te pones a mirar hacia atrás muchísimo tiempo y empiezas a
analizar las relaciones que has tenido: ésta más o menos o ésta
otra no. Las evalúas. Miras en perspectiva y en ningún caso
había vivido una relación amorosa con absoluta plenitud.
- Eso no suena muy bien
No, no suena muy
bien. Pero creo que ahora, ahora, en este momento está empezando
a ocurrir.
- ¿Sí.?
Ahora mismo.
-
¿Ahora mismo?
Sí, por primera vez en mi vida.
- ¿Y por qué?
(Se ríe mucho de mi pregunta,
bueno es un poco obvia, pero quería que me explicara el proceso)
Tiene que ver con las apariciones. Fue como estas imagines
que yo llamo apariciones. Apareció una persona, pero fue una
aparición. No en el sentido de que valla a escribir una novela.
¿Me entiende?, en el sentido de "aparición" Y yo dije: "qué es
esto", no estaba en mis planes ni en mi vida, ¿cómo? ¿por qué?
Entonces yo no puedo responder. Simplemente está y ya.
-
Entonces lo felicito
¡Milagro! (dice riéndose
irónicamente)
Yo considero que me pase esto a mi edad, que
no me haya pasado a los veinte años o a los treinta. Creo que,
yo, represento una gran esperanza para toda la gente mayor en el
mundo. Existe el prejuicio con la gente mayor y las personas se
empiezan a negar esa posibilidad porque creen que no le
corresponde, porque creen que ya no tiene derecho.
-
Y tendremos que esperar a los siguientes poemas para ver cómo
escribe ahora que por fin vive el amor como se lo imaginó?
El libro nuevo tiene 30 poemas y creo que como diez
están muy influidos por esta nueva relación, aunque no sean
propiamente poemas de amor. Me doy cuenta de que ha ciertas
cosas que ni me hubiesen salido de esa manera si no fuera por
esto de que me siento tan lleno de vida, con tanta sangre.
- ¡Ah! Por eso se quiere volver pronto a EE.UU.
(Risas)
- La última pregunta. Usted habla de que
no le interesan mucho los premios, que eso tiene que ver con la
vanidad de los escritores, que le interesa más escribir bien.
Entonces, ¿en qué parte de la vida de Oscar Hahn existe la
vanidad?
Mira, el otro día una chica de otro diario me
entrevistó y me preguntó lo mismo.
- (Silencio)
Pero no importa, porque si dos personas hacen la misma
pregunta es porque hay algo ahí que necesita una respuesta. Yo
no me acuerdo lo que le respondí. Entonces, ¿cuál es la
pregunta?
- Decía que . (la misma pregunta
anterior)
Yo creo que soy tan vanidoso como cualquier
escritor, todos lo somos, unos más que otros, pero siempre hay
un trasfondo de vanidad. A lo mejor la mía consiste en sentirme
muy bien, muy halagado cuando una persona me dice que le encantó
un determinado poema. Me siento muy bien.
- Yo leí
uno que me encantó: "Eso sería todo", fue el primero que se me
apareció al documentarme sobre usted para esta entrevista
(Te estoy haciendo un destino aquí mismo.
Lo
estoy dibujando en las alas de un pájaro.
Lo estoy pintando
en la pared de mi cuarto.
Ahora el pájaro vuela con furia,
ahora lanza su grito de guerra
y se dispara contra la
pared.
Sus plumas están flotando en el espacio.
Sus
plumas mojándose en su sangre.
Coge una y te escribe este
poema)
Tú me quieres poner vanidoso.
Tú me
dice que se te apreció y allí está mi otra teoría, pero ahora
respecto del lector, porque de la misma forma que yo tengo
apariciones que producen los poemas o que revelan los poemas,
creo que el lector también tiene estas apariciones durante la
lectura del poema. Hay algunos que no te dicen nada y otros sí.