.......... Si bien Rilke, Hölderlin y Meyrink ( El Golem ) surgen de
inmediato entre sus autores predilectos, no reconoce en ellos influencia
literaria. Innegable, en cambio, es la profunda huella que ha dejado en
su pensamiento la lectura de Nietzche -ya desde su adolescencia, en el
Instituto Barros Arana- y su estrecho acercamiento a las filosofías y
religiones orientales, así como su iniciación en la alquimia y los
mitos. Fundamental, además, fue su amistad con el escritor Hermann Hesse
y el psicólogo Carl Gustav Jung.
.......... Descendiente de una tradicional familia
chilena, entre cuyos antepasados se cuentan arzobispos, religiosas y
hasta una santa, Miguel Serrano Fernández -sobrino, a la vez, de Vicente
Huidobro- asumió su propio camino en busca y defensa del Yo, una lucha
por la "individualización", a la manera propuesta por Jung.
.......... Su completa apertura a las vivencias
-"ellas son lo único que permite una cierta evolución del alma y del
espíritu"- le ha permitido comprobar, "cada día más", la realizació del
sincronismo en su vida. Para él, entonces, no existen casualidades sino
constantes manifestaciones de esta ley.
.......... Ferviente defensor de su país y de este
territorio -del cual dice extraer toda su fuerza- se desempeñó durante
dos décadas como embajador: entre 1953 y 1962 en India; los tres años
siguientes en Yugoslavia, y hasta 1970 en Austria. Diez años en Suiza le
permitieron ahondar en sus conocimientos y reflexiones.
.......... Curioso personaje, Miguel Serrano. En
plena etapa de consensos, él parece encarnar la memoria de otra época:
aquella en que los escritores no les temían a las polémicas y, muy por
el contrario, hacían de ellas un verdadero ejercicio
intelectual.
" Mis libros están editados en todas las
lenguas"
-En su libro hay
una constante alternancia entre lo mítico y lo real. Tratándose de
Memorias, ¿qué límites le pone usted a la imaginación?
Ninguno.
Porque yo creo que la imaginación es parte Mía también. Curiosamente, yo
estoy escribiendo este libro sin una nota. Está todo dentro de mí. Por
eso me estoy apurando...
-Qué lo motivó a escribir estas
Memorias?
Tal vez una necesidad de transmitir, sobre todo a la
juventud, cómo se puede vivir una vida mágica siempre que se esté al
margen de Internet y de toda esa parafernalia. Al mostrar este camino,
esta forma de ver el mundo y de crecer, pienso que estoy, de alguna
manera, aunque con mucho pesimismo y escepticismo, contribuyendo con un
antídoto al mundo mecanicista, cibernético, electrónico, tecnotrónico,
en el que todo lo van diciendo las máquinas, y donde el ser humano ya no
existe, no tiene tiempo para vivir.
-Es curioso, pero
su pesimismo ya estaba presente en 1938, en el prólogo de la Antología
del verdadero cuento en Chile.
Sí, porque ya en aquellos años las
nubes se cernían sobre el Paraíso. Y no era difícil captarlo. Incluso,
después de eso, el libro que marcó un hito en mi creación es Ni por
mar ni por tierra, que tiene mucho que ver, hasta en el estilo, con
las Memorias. Es un análisis del país, del Chile que fue, del que
debería ser y de las posibilidades de sacarlo adelante. Yo creo que la
única posibilidad es a base de magia pura. ¿Y qué es magia? El
incremento de las vivencias.
-En esa antología
usted también señaló que con ella empezaba el "verdadero cuento" en
Chile. ¿Qué pasó con lo anunciado?
Esas afirmaciones significaron
grandes polémicas en la prensa de esos años, especialmente en la revista
"Hoy", donde escribiá Salvador Reyes. El pasó a terciar en la pelea, la
que en verdad se produjo entre Carlos Droguett y yo. El cuento es un
género que ha desaparecido en Chile; yo mismo publiqué un libro algunos
años después bajo el título de La época más oscura y desde
entonces nunca más he vuelto a escribir un cuento, aunque aparecieron
algunos en "La Nación" en el diario "Frente Popular" y en la revista
"Hoy".
-Su grupo se
mantuvo más bien al margen de la moda literaria. Siendo sobrino de
Vicente Huidobro, ¿no le interesó participar en los círculos que él
frecuentaba, con los surrealistas, por ejemplo?
No, porque
estábamos en una línea diferente. Considerábamos que ellos eran unos
afrancesados. Nosotros, en cambio, buscábamos las raíces de Chile, un
Chile vernáculo. Los criollistas, como Mariano Latorre, Luis Durand nos
parecían fotográficos, estaban en la superficie de la patria mística.
Creíamos que solamente interpretando el alma de esta tierra se podría
lograra su transfiguración.
-Usted señala su
opción estética diciendo "nada de literatura, pura confesión".
Es
la diferencia entre literatura y arte. Literato es aquel que escribe por
preciosismo. Ha habido tantos literatos, estilistas, a los que no les
interesaba el contenido sino la forma...
-¿Por eso quiso
asumir la literatura como un "drama"?
La vida, la encarnación, el
estar aquí no es una cosa placentera. Entonces, si uno trata de expresar
eso, ya sea para que alguien lo lea o para uno mismo hacerse consciente
de sus propias vivencias, eso es dramático. Lo que Nietzche decía:
"escribir con sangre". Es todo lo contrario de hacer
novelitas.
-¿Y que ha
obtenido con ello?
Bueno. No es que me lo haya propuesto, pero
mis libros están editados ¡en todas las lenguas! en persa, japonés,
chino, serbo-croata, griego y ahora me acaban de pedir permiso para
publicarme en húngaro. Por supuesto me han editado en alemán y todas
esas cosas. Pero eso acá no lo saben. Fíjese en esto: el profesor Jung
¡nunca! en toda su vida, y vivió 87 años, dio un prólogo para una obra
puramente literaria, salvo a mí ( Las visitas de la reina de Saba
)
"Creo que soy único dentro de la
literatura"
-Usted vivió una
época muy interesante de la literatura chilena. ¿ Cuál es su visión
actual?
En esos años, lo más importante era la poesía y la
literatura. Hoy día, el,escritor, el literato, es el peor de los parias.
Nadie se interesa ni se preocupa por él; lo que importa es nada más que
el negocio, los empresarios, el marketing, el crear necesidades
artificiales... Antes, los Presidentes de Chile eran intelectuales, o se
interesaban. Don Pedro Aguirre Cerda consiguió el Premio Nobel para la
Gabriela Mistral; Ibañez fue el primero que le dió un consulado a
Neruda... Pero esta decadencia comienza con los militares; son el señor
Pinochet y compañïa los que liquidan la intelectualidad
chilena.
-¿Siente alguna
identificación con los escritores de este país?
Sinceramente, sin
la menor petulancia, creo que soy absolutamente único dentro de la
literatura, en Chile y en el mundo. No porque lo haya querido, se
produjo así. Ahora, con quien puedo encontrar alguna similitud es con
Pedro Prado. Gran poeta y al mismo tiempo autor de ese libro
maravilloso, Alsino; también D'Halmar...
-¿Está consciente
de que su adhesión al nazismo lo convierte en un personaje tremendamente
controvertido?
No sólo estoy consciente; sé que esto me ha
cerrado puertas. Yo lo sabía, pero si cortara eso, me estaría mutilando
a mí mismo, porque no hay ninguna dicotomía entre mi obra, la que dicen
puramente literaria, y mi manera de pensar. El Premio Nacional de
Literatura, por ejemplo, me correspondía hace mucho tiempo. Pero sé que
no tengo ninguna posibilidad porque no pertenezco al sistema. A mí no me
lo van a dar ¡jamás!
-Al margen de
esto, ¿qué ha significado para usted escribir?
Es, en el fondo,
imbuirse en una cosmogonía y en una leyenda y un mito universal. Si en
algo yo puedo sentirme inmerso es en una poesía cósmica, porque poesía
no son sólo versos. Y en eso están todos mis libros, incluso las
Memorias. En ese sentido, a un escritor no debe importarle si sus obras
son leídas o no. Cuando se escribe en esos niveles de poesía se toca un
punto donde suena una campanita y esa campanita se escucha en todo el
universo. Por eso es el dolor y el tormento de escribir, de exponer esas
cosas, porque se está trabajando realmente dentro de la creación eterna
e inmortal.
2 de noviembre de
1996