..... No era cuestión de la mente, me explicó riendo y exagerando como
de costumbre los gestos, sino de vo-ca-li-za-ción. Le comenté que
mientras gesticulara así seguiría siendo el Mauricio Wacquez de siempre.
Me contó que una tía de niño había pronosticado que sería actor "por lo
gestero y maromero". Estábamos en un seminario en la Universidad de
Alcalá de Henares y dejó a todo el mundo deslumbrado por su
inteligencia, su impresionante cultura estética y literaria, su humor.
Mauricio Wacquez tenía una mente ágil, sutil e inesperada. Conversaba
como quien juega. Creaba situaciones de la nada y en un instante ya no
había más que alusiones y carcajadas. Su esgrima verbal era
incomparable. No sólo por la generosidad e inteligencia de su humor,
sino por su sentido de la oportunidad. Lo suyo no eran tanto los cuentos
y las anécdotas sino las mímicas y acotaciones y ocurrencias rápidas,
iluminadoras y graciosísimas. Oscar Wilde ha de haber sido ese tipo de
persona.
..... Era un escritor de veras que escribió novelas de veras en una
prosa que pocos logran. Pienso en "Paréntesis" (Seix-Barral,
1975), en "Frente a un hombre armado" (Bruguera, 1981). De lo
publicado hasta hoy lo mejor creo, es la primera de estas dos,
"Paréntesis", una novela corta en la que un solo chorro
narrativo, la misma respiración sin pausa va tomando la forma de
Isabelle, Roger, Renata y Bruno, a los que une un cuadrilátero de
amor.
"... cosas que tú confundías con el mejor amor, lo curiosos
era que el amor existía, es decir, la sensación, mis lagrimas y mi dicha
no eran falsas, lo único fue que no te pertenecían, al decirte ti las
palabras destinadas a él realizaba un cambio de sujetos, pero, ¿qué son
los sujetos cuando se habla de la verdad del corazón?, al fin de
cuentas, ¿quién es Roger?..." "...Bruno había huido rapidamente, había
desaparecido en mitad de la mañana para que así Renata, inclinada en su
mesita de toilette, conociera lo que era no estar con él, ese día, ese
domingo, quedaron en encontrarse abajo, en el estanco cerca del parque,
el mismo camino, la misma pendiente de la calle y otra yo, el parque
comenzaba a unos pasos, pero ya no era e parque de ayer ni aquellas
preguntas, ¿usted ha amado alguna vez?, tenían el mismo sentido, podía
repasar uno a uno los gestos diferentes, tratar de distinguir entre los
dos momentos, ayer y hoy..."
... Las de Wacquez son
historias intrigantes duras, turbias, inteligentes, subterráneas. Pero
cualquiera que lo conocía esperaba de él todavía más.
... En una época en que
hay tanta literatura "gay" que triunfa aquí y allá, ¿por qué la de
Mauricio no ha prendido de la misma manera? En parte porque en lugar de
sugerir que todo el dolor proviene de la represión y que el paraíso
terrenal se llama "salir del closet", se atrevió a mostrar el
sufrimiento interior y también el abuso y formas de sojuzgar en la
intimidad de la exploración homosexual. Mantuvo en la vida real por
muchos años una relación abierta, verdadera y estable con Francesc. Pero
en el mundo de las ovelas de Wacquez no hay consuelos ni soluciones
fáciles. La buena literatura arranca de zonas oscuras e impredecibles
del alma y rompe el echizo de la literatura de evasión.
... Vivió en la
estrechez económica en Calaceite haciendo traducciones del francés. (Hay
una excelente traducción suya de Salambó, de Flaubert que publicó
Montesinos.) Era un hombre refinado y aficionado a la buena vida. Odiaba
la pobreza a la que, sin embargo, se obligó para escribir con tiempo y
libertad. Esperaba -y Mauricio vivió esperando- heredar algún día algo
desde Chile, lo que le arreglaría su situación. La herencia se demoró y
se demoró. En Alcalá de Henares me contó que ya no llegaría jamás. Algo
fatal había sucedido prohibiendo ese sueño para siempre.
... Tuvo incontables
amigas y amigos. José Donoso, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, Alfredo
Bryce Echeñique, entre tantos otros. Uno de sus mejores amigos, el
célebre arquitecto Ricardo Bofill, le prestaba -según me contó Alfredo
Bryce Echeñique- una espléndida casa puesta con servidumbre y despensas
repletas. Por un mes, cada año, podía entonces vivir a sus anchas, tal
como a él le gustaba, sin privarse de nada. Uno de sus panoramas
preferidos, me comentó una vez Mauricio, era salir con Bofill en su auto
deportivo último modelo a correr, a sentir la velocidad por las
autopistas de Cataluña.
... Al oír a Bryce
Echeñique uno siente que está leyendo el anticipo de su próxima novela.
Wacquez representa justo lo contrario. Hay muy buenos escritores así.
Sus obras parecen escritas por otra persona. Sin embargo, de alguna
manera a Mauricio las cosas no se le dieron. Su obra no estuvo a la
altura de su extraordinaria personalidad. Quizás lo que sus novelas no
tienen, pese a sus méritos, es esa gracia que él derrochaba como
persona. Desde luego, el escritor no estba forzado a ello. Pero eso es
lo que uno echa de menos. ¿Lo habrá conseguido en su última novela, por
publicarse?... Ojalá este libro me desmienta por completo.
... Lo esperaba todo de
esta novela río de tres tomos enormes que preparaba desde hacía mucho
tiempo, y de alguna manera desde siempre. (Hasta los 20, hasta los 40 y
hasta los 60). Juan Cruz le propuso que la llamara La vida en primera
persona. No le hizo caso, por supuesto. Me contó que después del ataque
anterior no podía leer. Veía las líneas de palabras en la página, se
daba cuenta que eran palabras y frases, pero no era capaz de penetrar su
sentido. Eran sólo señales gráficas, como las de un alfabeto
desconocido. Pero no había olvidado que esos dibujitos eran palabras y
de su propio idioma. Por eso ahora, después de la resurrección del
lenguaje, revisaba la escritura a sabiendas de que corría contra el
reloj.
... Me llamó por
teléfono desde Calaceite para contarme que, finalmente, el primer tomo
estaba terminado hasta sus más mínimos detalles, que aparecería por
Sudamericana en octubre. Del segundo había una primera versión y del
tercero tenía trozos, algo así como un tercio, me dijo. Contaba los días
para venir a Santiago y a Buenos Aires a presentarla, a presentarse.
Estaba absolutamente dichoso y esperanzado como un niño en la noche
antes de los regalos de Navidad.
... Mauricio Wacquez
murió el 14 d septiembre. Tenía 61 años. Su novela "Epifanía de una
sombra" aparecerá en octubre próximo.
Arturo Fontaine Talavera es
Escritor. "Cuando éramos inmortales" (Alfaguara)
es su última
novela.
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... Mauricio Wacquez (1939-2000) nació en Colchagua. Se licenció
en filosofía en la Universidad de Chile. Prosiguió sus estudios en
la Universidad de La Sorbonne, donde se graduó con una tesis sobre
San Anselmo.
... Enseñó en la
Universidad de Chile, La Sorbonne y en la Universidad de La
Habana. Desde 1972 hasta su muerte, vivió en Cataluña,
España.
... Publicó una
colección de cuentos, "Cinco y Una Ficciones" (1963); y las
novelas "Toda la Luz del Mediodía" (1965); "Paréntesis" (1975),
"Frente a un Hombre Armado" (1981) y "Ella o el sueño de nadie"
(1982). Próximamente Editorial Sudamericana publicará su novela
póstuma "Epifanía de una sombra".
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en El Mercurio, 24 septiembre de
2000
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letras.s5.com ;
proyecto patrimonio, Mauricio Wacquez, Por lo Gestero y Maromero, por
Arturo Fontaine Talavera
mail :
oso301@hotmail.com

proyecto patrimonio
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